Una utopía en proceso

Hace casi un año comenté en un artículo que lo más natural era "esperar que de las expropiaciones de fincas agrícolas se pase a las de instalaciones industriales... y, necesariamente, a las de inmuebles urbanos privados, ante la imposibilidad (¿incompetencia?) del Gobierno para cubrir, por sus propios medios, la demanda de vivienda..." (El Universal, 17/09/05).

Me desagrada acertar en predicciones de este tipo, pero no se necesitan poderes sobrenaturales para adivinar el porvenir en un país al que se intenta encarrilar por la vía del comunismo. Basta con leer ese panfleto denominado El socialismo del siglo XXI, en el cual Heinz Dieterich presenta como una novedad la vieja y fracasada teoría marxista-leninista, bajo el rimbombante título Nuevo Proyecto Histórico, manual teóricopráctico de la revolución bolivariana socialista.

Para quienes se niegan a consumir 75 páginas de colesterol ideológico, incongruencias demagógicas y dispepsia doctrinal, el panegírico se resume a lo siguiente:

1§ "Será el fin de la democracia representativa en realidad sustitutiva y su superación por la democracia directa o plebiscitaria". Parece que Dieterich encontró la manera de que 26 millones de venezolanos nos reunamos en un mismo lugar, fecha y hora, cada vez que sea preciso, para discutir los problemas del país. Tomaremos las decisiones presionando las opciones "sí" o "no" en alguna maquinita.

2§ Dado que no habrá diputados, la Asamblea Nacional y el sistema electoral CNE incluido, serán eliminados. "El Parlamento y el sistema electoral de la partidocracia..., no tendrán lugar en la democracia futura". O sea, no más partidos políticos, no más candidatos, no más campañas electorales y, por supuesto, no más elecciones. Así nadie tendrá la necesidad de pelear por sus ideas, porque todos pensaremos igual. El proyecto de Dieterich "conducir a cambios tan profundos en la manera de pensar y actuar, que después de su implantación general, será posible hablar... de un nuevo ser humano".

3§ "Lo mismo es válido para los monopolios de la adoctrinación (televisión, radio y prensa)...". Desprovista del poder mediático, sin noticieros, programas de opinión ni telenovelas, seremos una sociedad de ciudadanos felices, liberados de las cadenas presidenciales.

4§ "La gran empresa privada ... una tiranía privada con estructura militar es incompatible con una democracia real y desaparecerá como tal. Así, desaparecerán los empresarios, comerciantes, buhoneros y vende-paga, seremos todos trabajadores rasos bajo las órdenes y el control del Gobierno, de acuerdo con sus reglas tiranía pública con estructura militar y sus fines.

5§ "Y el Estado, cual organización de clase, irá por el mismo camino". La extinción del Estado pasa por el "camino a la servidumbre" hayekiano, ése por el que se pretende que transitemos los venezolanos, en fila india, calladitos y sumisos, hasta que el sistema explote.

En esto consiste el socialismo del siglo XXI.

En cuanto a las expropiaciones, no debe sorprendernos. Es una de las propuestas en El manifiesto comunista: "...en los países más avanzados podrán ser puestas en práctica casi en todas partes las siguientes medidas: 1. Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos del Estado".

Todo está en el librito.

2 de septiembre de 2006
Una utopía en proceso Una utopía en proceso Reviewed by Liliana Fasciani M. on 14:25 Rating: 5

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